El Ayuntamiento de Málaga decidido al desalojo de la ‘Casa Invisible’ PDF Imprimir Correo electrónico
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Escrito por Redacción
Lunes 10 de Agosto de 2009 03:03
creadoresinvisibles
El Ayuntamiento de Málaga, tras dos años de indecisión, dispone de menos de tres meses para el desalojo forzoso del inmueble de calle Nosquera 9 y 11, obviando los apoyos mediáticos, partidistas y personales a la llamada ‘Casa Invisible’, ocupada ilegalmente desde 2007 por colectivos ‘anti´sistema’. No podía ser de otra manera, pues con ello no sólo se recupera un bien público que costó a la administración municipal, esto es, al pueblo de Málaga, más de dos millones de euros, sino que se hace respetar el principio de legalidad frente a interpretaciones ideológicas y sectarias que justificaban la ocupación. Aunque en la Casona del Parque ‘se la siguen cogiendo con papel de fumar’, diferenciando la ocupación ilegal de las actividades ‘culturales’ desarrolladas en el edificio, lo cierto es que esta historia parece llegada a su fin más lógico, y desde luego, más digno para el equipo de gobierno municipal. Y más satisfactorio, también, para los vecinos de la zona que han recibido la noticia con alivio.
Crónica de una historia rocambolesca, pero ‘progresista’. Durante el Festival de Cine de Málaga de 2007, un grupo heterogéneo de “okupas” asaltó el inmueble, de propiedad municipal, ubicado en los números 9 y 11 de calle Nosquera. Nació así, producto de una ilegalidad, un “centro social y cultural de gestión ciudadana” que los ocupantes, autocalificados como “creadores invisibles”, llamaron “La Casa Invisible”. El acto de ocupación de un bien municipal fue vendido públicamente como una forma de respuesta, frente a la cultura oficial, por parte de creadores, artistas e intelectuales libres, entendiendo por tales aquellos no dependientes de subvenciones o de instituciones públicas.
Desde ese momento, “La Casa Invisible” ha organizado una serie de actividades, de dudosa calidad, pero que han obtenido un pequeño espacio dentro del panorama cultural malagueño gracias, en buena parte, a los apoyos recibidos por parte de ciertos personajes, entidades y organizaciones, claramente vinculados a sectores de la extrema izquierda y de la progresía burguesa, tanto a nivel local, como nacional.
Estos apoyos, no excesivamente numerosos y de unos perfiles ideológicos similares, han sido aprovechados informativamente por este colectivo para consolidar en los medios de comunicación una imagen positiva que les ha permitido resistir durante más de dos años en un inmueble en el que realizan sus actividades de forma ilegal y sin que el Ayuntamiento se decidiera a desalojarlos. En este reportaje veremos cómo lo que se vende como una iniciativa cultural libre que cuenta con el beneplácito de la prensa y, por tanto, con el respeto temeroso de algunas administraciones públicas, no es exactamente la iniciativa libre y democrática que pretenden vendernos.
La casa de los líos. Cuando en marzo de 2007 los “okupas” asaltaron los números 9 y 11 de calle Nosquera, el inmueble había pasado ya por diversas situaciones. Hacía unos meses que el Ayuntamiento había expropiado el edificio por una cantidad que rondaba los dos millones y medio de euros. El objetivo era instalar un centro de emprendedores. Antes de eso, la casa había albergado la sala de fiestas “Metropol” y la Fundación Maremágnum, fundada hace unos diez años por jóvenes líderes del Partido Popular malagueño, como Mariví Romero, Julio Andrade, Juan Jesús Bernal o Juan Manuel Moreno Bonilla. Además, antes de la expropiación del edificio, tuvo su sede en él la Asociación “Gabinete de Hyde”, una entidad cultural cuyo representante era Antonio Troyano.
banderolas
Banderolas en la fachada del edificio
¿Qué es La Casa Invisible y cómo funciona? “La Casa Invisible” se define como un “centro social y cultural de gestión ciudadana” que se crea con la intención de “abrir un espacio destinado a fomentar la auto-organización ciudadana, el pensamiento crítico y la creación colectiva”. Con estas palabras rimbombantes los “okupas” de “La Casa Invisible” promueven un espacio “que no esté condicionado por regulaciones estatales o mercantiles”. El centro, según sus promotores y miembros, es gestionado por sus integrantes al margen de cualquier institución pública con el fin de difundir una cultura libre al margen del mercado y las decisiones se toman de “manera participativa, horizontal y por consenso” y “no recibe subvenciones de ningún tipo y obtiene sus ingresos mediante mecanismos de autofinanciación”.
De la propia definición del colectivo surgen sus primeras incoherencias; no quieren depender de las instituciones públicas, ni obtener subvenciones, pero exigen al Ayuntamiento la cesión de un inmueble, del que llevan disfrutando más de dos años y que costó más de dos millones de euros a todos los malagueños y, por añadidura, defienden la firma de un protocolo con el Ayuntamiento para este fin. Mientras defienden un sistema horizontal de toma de decisiones, los que negocian el protocolo con el Ayuntamiento son los representantes de tres asociaciones poco conocidas; "Metrolab", "Cartac" y "Latitud Málaga".
Las personas que gestionan “La Casa Invisible” son los llamados “creadores-as invisibles que viven y producen en este territorio llamado Málaga y que muchas veces encuentran serias dificultades para ensayar, trabajar, compartir sus creaciones u organizarse con gente con inquietudes o problemas similares”.
Sin embargo, bajo estas palabras vacías y fácilmente compartidas por muchas personas los miembros de “La Casa Invisible” no disponen de una estructura jurídica que les capacite para gestionar un centro cultural o social. Ni siquiera disponen de cabezas visibles o de interlocutores válidos para poder negociar con las instituciones o de una junta directiva seria que tome decisiones. En este sentido, la denominación de ‘invisible’ resulta de lo más apropiada para una organización absolutamente falta de transparencia, verdaderamente opaca.
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Tetería de "La Casa Invisible"
¿Qué se hace en “La Casa Invisible”? El colectivo funciona mediante una especia de grupos de trabajo. Uno de ellos es la “Universidad Libre Experimental”, que se dedica a la organización de conferencias y a la edición de publicaciones con un claro carácter ‘anti-sistema’ y antiglobalización, colaborando con otros grupos de esta tendencia política, tanto de otros lugares de España, como del extranjero.
Dentro de las actividades de “La Casa Invisible”, aseguran disponer de lo que ellos han llamado “Oficina de Derechos Sociales” (ODS), que no es otra cosa que un punto de información del sindicato minoritario de extrema izquierda CGT.
Como tercer brazo fundamental de las actividades de la casa de calle Nosquera nos encontramos con lo que ellos llaman cooperativas; una tetería, una sala de actuaciones con barra de copas y venta de entradas, una cooperativa de técnicos de sonido que trabajan en la misma sala de actuaciones y un comedor gestionado con la Coordinadora de Inmigrantes de Málaga en el que se ofrecen “comidas, cenas y servicio de catering”.
Mediante estas “cooperativas”, que presumiblemente de ‘cooperativa’ sólo tengan el nombre, realizadas en un edificio pagado por todos los ciudadanos, financian sus actividades (proyección de películas, maratones de cortos, talleres de radio o de televisión por internet, clases de baile o conciertos de reggae). En cualquier caso, no podemos obviar que todas ellas están restringidas a unos estrechos parámetros culturales; luego hablar de actividades o creaciones ‘libres’ resulta, más que chocante, contradictorio.
concierto
Concierto en "La Casa Invisible"
Los apoyos de “La Casa Invisible”. Desde el primer momento de la ocupación del inmueble de calle Nosquera, los “okupas” se encargaron de que los medios de comunicación difundieran entre la sociedad malagueña que su proyecto estaba apoyado por multitud de personalidades y colectivos de reconocido prestigio.
De esta forma, los responsables municipales, bajo la presión mediática orquestada por una izquierda sectaria y favorable al movimiento ‘okupa’, accedió a negociar con un colectivo que no tenía entidad jurídica para negociar nada. El chantaje político más descarado fue hinchando el globo de ‘los invisibles’, con nuevos apoyos –aunque meramente nominales- de la Diputación Provincial y del propio Grupo Socialista del Ayuntamiento de Málaga.
Los cabecillas de “La Casa Invisible” exigieron al Ayuntamiento en un manifiesto lo siguiente:
1.- La paralización inmediata y archivo de cualquier procedimiento cuyo objeto sea el desalojo del inmueble sito en c/ Nosquera Nº9-11, espacio desde el que numerosas organizaciones y personas vienen desarrollando un trabajo social y cultural fértil e innovador del que la ciudad de Málaga no puede prescindir.
2.- Que se establezcan vías de diálogo y negociación que posibiliten acuerdos entre las partes, Centro Social y Cultural de Gestión Ciudadana y el Excmo. Ayuntamiento de Málaga, para que se garantice la continuidad del proyecto y su gestión social y colectiva.
3.- El reconocimiento de este inmueble como espacio de uso social y cultural.
El manifiesto ha sido apoyado por asociaciones y colectivos de carácter izquierdista y anti-sistema de Málaga, Sevilla, Madrid y Barcelona, así como por miembros de Izquierda Unida y de la CGT. Destaca también el apoyo de diversas compañías de circo, de diversos intelectuales europeos anti-sistema y de famosos como Willy Toledo, Gran Wyoming, el director de cine Fernando León de Aranoa o de Fran Perea. Desconocemos por qué motivos estos defensores de los derechos de autor y del Canon Digital apoyan una iniciativa que defiende una cultura que no se rija por las leyes del mercado; otra incoherencia de “La Casa Invisible”.
El manifiesto está firmado también por un pequeño grupo de profesores de la UMA capitaneados por Juan Torres, catedrático de Economía y fallido candidato a rector de la Universidad de Málaga, y por Alfredo Rubio, profesor de Geografía de la UMA y uno de los promotores de esta iniciativa. Apoyos personales al manifiesto, utilizados para difundir un ficticio apoyo de la Universidad de Málaga a este colectivo.
La reacción de las instituciones y del Ayuntamiento de Málaga
“La Casa Invisible” sólo cuenta con el apoyo de un pequeño grupo de colectivos y personas con una marcado perfil ideológico. En el listado de firmas se puede observar como los firmantes malagueños no son una representación de todos los sectores sociales de la ciudad, sino por el contrario, de un sector muy concreto que sin embargo ha sabido ganar la batalla mediática a un Ayuntamiento que, lleno de complejos, ha aceptado negociar con unos señores que se han apoderado de forma ilegal de un inmueble municipal, utilizándolo para actividades más políticas que culturales en múltiples ocasiones.
Tras la fallida negociación de un protocolo, en el que el Ayuntamiento exigía a “La Casa Invisible” una serie de garantías para la cesión del inmueble (como un listado de actividades a realizar y un periodo de prueba), las negociaciones parecen rotas y se esperaba la orden judicial que permitirá al Ayuntamiento expulsar a los “okupas” de su edificio y que pueda ser utilizado por todos los malagueños y no sólo por los que compartan una determinada forma de pensar o una concepción restringida, no libre, de la cultura. Esa orden ya ha llegado. Ahora es el momento de comprobar si desde el Ayuntamiento se mantiene la firmeza necesaria para defender los derechos de todos los ciudadanos, frente a los intereses parciales de unos pocos, con bombo, platillo y circo.
Mientras tanto los vecinos, que sufrían molestias de ruidos y recelaban de los visitantes a “La Casa Invisible”, nos hablan de personas con “pintas no muy recomendables” e incluso gentes que vienen desde el norte del país, pero nos piden que no reflejemos sus nombres por miedo a que “nos sellen las cerraduras con silicona”. Estos vecinos ven con alivio como pronto podrían verse paradójicamente ‘libres’ de estos particulares ‘libertarios’.
Actuación en el patio de "La Casa Invisible"
Teatro-circo en "La Casa Invisible"
http://www.aquimalaga.es/Local/el-ayunt ... sible.html